La concreción de este viaje al Friuli, era algo que esperaba mucho en lo personal. La posibilidad de descubrir el mundo propio de mis antepasados era algo que deseaba con ansias, más aún cuando a través de mi participación en el ALEF, y aún antes, comencé a interesarme por la región, su historia y sus costumbres. Visitarla en primera persona, fue una experiencia única, y no solo eso, sino además poder hacerlo en compañía de otros jóvenes de origen friulano y bajo la guía de Renzo y Cecilia que son dos enamorados del lugar. A ellos debo agradecerles junto a todas las autoridades del ALEF y de la región Friuli Venezia Giulia por hacer realidad este viaje.
Realmente me encontré con un lugar encantador, de una gran belleza e idílicos paisajes. Recorrimos la región desde los alpes en Tarvisio, donde confluyen la frontera italiana, eslovena y austríaca, con sus pistas de ski, hasta el mar y la histórica y soleada ciudad de Grado, desde Trieste en el confín oriental de Italia hasta Pordenone, en Friuli más occidental.
Me sorprendí con los magníficos frescos del Tiépolo en el Palacio Patriarcal de Udine, con la belleza de Aquileia y el castillo de Gorizia. Pude conocer lugares de una increíble belleza natural: el valle del Natisone, el monte Lussari, los viñedos del Collio y la región del Carso. Hemos recorrido mucho y mucho quedó por recorrer, tan generoso es el Friuli, que dan ganas de volver...
Porque aparte de ser un privilegio para los ojos, el Friuli tiene también su gente. Gente que tuvimos la oportunidad de conocer en sus labores cotidianas y que nos trataron como en casa en todo momento. Gente amable y hospitalaria, que se sorprendía al saber que nosotros también teníamos raíces friulanas y querían saber siempre un poco más. Autoridades que nos recibieron como hijos de la región, acádemicos que nos brindaron sus conocimientos, y por que no, personajes con los que compartimos la mesa y el vino... En los bares, en la locanda, por la calle o en un negocio ocasional, fuimos tratados como huéspedes y por momentos, inclusive como lugareños.
Una región que además de permitirnos conocerla de esta manera, nos abre sus puertas, dándonos la oportunidad de estudiar y perfeccionarnos en sus escuelas y universidades, a través de becas y programas especiales.
Podría decir que el Friuli es una tierra sin grandilocuencias ni extravagancias, pero increíblemente bella, así es su carácter, su gente, así se refleja también en su cocina...
Realmente tengo que decir que fue un viaje fantástico, que nos ha dejado muchas amistades, acá y allá, y que nos traerá siempre bellos recuerdos.
Marcos Di Salvo
Círculo ALEF Rosario - Argentina
Traducción al friulano: Galliano de Agostini
Fuente: Alef